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Los laberínticos pasillos del metro son el escenario elegido por Carmen Portaceli para situar su adaptación actualizada de “Los Bajos Fondos” de Máximo Gorki, una obra “totalmente vigente”, según la directora, que aborda la miseria moral que genera la penuria económica.

Gorki escribió en 1902 este texto que retrata la vida de 17 personajes de las capas más deprimidas de la sociedad urbana rusa, que residen en condiciones miserables en una pensión cerca del Volga.

 

Carme Portaceli y Albert Tola han trasladado el lugar de residencia de este conjunto de indigentes al metro de una ciudad de nuestros días y han reducido el número de personajes a una docena para “conquistar una forma dramática más opresiva”, según Tola. No obstante, los dos dramaturgos han mantenido intacto la mayor parte del texto de Gorki porque “es tremendamente actual”.

 

“Hemos elegido el metro porque es un espacio que durante el día está ocupado por los que todavía no han caído en la indigencia y se trasladan a sus puestos de trabajo y por la noche puede tener otro uso si es tomado por personas que no pueden pagar una vivienda”, ha expuesto el responsable de la escenografía, Paco Azorín.

 

“De día hay una vida comercial y de noche empieza otro comercio”, ha añadido Portaceli, en referencia a que, “lamentablemente, en el subsuelo se mantienen los mismos valores que arriba y las mismas jerarquías”.

 

El escalafón del submundo está controlado por el personaje que interpreta Manel Barceló, que se dedica a explotar a los miserables y a cobrarles por su protección “en el más puro estilo mafioso”, según Portaceli.

Este chantajista llamado Kostiliov aglutina a dos personajes de la obra original de Gorki: el dueño de la pensión y el policía.

 

Manel Barceló ha construido su personaje “teniendo en cuenta este doble origen”, de manera que se pueda deducir que su poder “procede de la corrupción”.

 

La esperanza es uno de los temas centrales de esta obra y está personificada en Sveta, una joven que ofrece a esta pequeña comunidad de cínicos la posibilidad de cambiar las cosas.

 

“Los personajes tienen un contacto con la esperanza y ellos mismos se la niegan”, ha apuntado Portaceli, que cree este hecho es “muy actual” y debe movernos “a la reflexión”.

“Es una obra muy revolucionaria”, ha aseverado la directora, quien ha subrayado que “los culpables de tanta miseria no aparecen en la obra, de la misma manera que los responsables de nuestra actual crisis siguen actuando como si estuvieran libres de culpa”.

 

Tola ha añadido que este montaje “es más ambiguo que la obra original” a la hora de apuntar a los culpables porque “los mecanismos que hoy en día llevan a la indigencia están más escondidos”.

 

“La situación de miseria que se vivía en Rusia en 1902 llevó a la revolución comunista. Aquí estamos peor porque no se vislumbra en el horizonte ninguna revolución que vaya a solucionar esto”, ha lamentado Bellvel.

 

Texto extraído del portal digital La Información

Obra de Máximo Gorki

Dirección Carme Portaceli

Reparto Nao Albet – David Bagés – Manel Barceló – Mohamed el Bouhabi – Roger Casamajor – Lluïsa Castell – Jordi Collet – Daniela Feixas – Gabriela Flores – Lina Lambert – Albert Pérez – Xavier Ripoll

Traducción del ruso Helena Vidal – Jordi Bordas i Coca

Música Original Dani Nel·lo – Jordi Prats

Movimiento Ferran Carvajal

Escenografía Paco Azorín

Vestuario Lluna Albert

Iluminación Miguel Muñoz

Sonido Pepe Bel

Caracterización Toni Santos

Ayudante Mercè Vila Godoy

Producción Teatre Nacional de Catalunya