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Mientras los hombres sólo se preocupan de hacer la guerra y luchar por su patria contra los moros, las mujeres esperan que sus padres decidan por ellas sobre cómo serán sus vidas, con quién se casan y cuándo. Pero Teresa y Inés son muchísimo más activas que todo eso y ya han decidido ellas mismas con quién quieren casarse y de qué manera, ya han entregado su amor a dos hombres de los que se han enamorado.Ellos, mientras están libres de la guerra, aprovechan esta circunstancia para estar con ellas pero cuando se encuentran que ellas les exigen un determinado comportamiento, ellos salen corriendo. Las dos mujeres burladas, llenas de rabia y de razón, deciden convertirse en bandoleras y matar a todo hombre que se pasee por la sierra que han elegido para realizar su venganza.



Pero en la sociedad, son ellas las que deben ser juzgadas aunque ellas sean las que hayan sido deshonradas.

Se ha hecho a menudo un retrato de las serranas como mujeres matahombres y salteadoras para desfigurarlas, pero en realidad el bandolerismo ha sido siempre un fenómeno sociológico universal producto de factores relacionados con la miseria y la injusticia. El bandolerismo fue fruto de ciertos momentos que propiciaron una rebeldía como única respuesta a una sociedad que solo defendía los intereses de unos cuantos y, en este caso, de los hombres.



Nuestras dos bandoleras, aunque haya muchas más, no son ni terribles, ni deformadas, ni agresivas. Solo tienen rabia de haber sido insultadas y engañadas y ninguna oportunidad de restablecer su “honor”. Así que la venganza que es la única vía de su entorno les permite ser listas, graciosas y llenarlas tanto de vida, como sacándolas de sus frustradas ilusiones.

Y, además, hay una cosa bellísima: su padre, que las debe castigar porque la ley así lo ordena, se rompe por dentro al hacerlo y tiene unas contradicciones enormes en una de las mejores escenas de la obra.

El verso de Lope es maravilloso, vivo, orgánico y rítmico. Hace que el texto fluya dentro de los corazones de los personajes y crea la arquitectura necesaria para que salga con toda su grandeza.

 

Carme Portaceli – Marc Rosich

 

autor Lope de Vega

dramaturgia Marc Rosich – Carme Portaceli

dirección Carme Portaceli

intérpretes Helio Pedregal – Carmen Ruiz – Macarena Gómez – Gabriela Flores / Lucía Barrado Llorenç González – David Fernández “Fabu” David Luque – Álex Larumbe – Albert Pérez / Carlos Martos

Escenografía Paco Azón

Vestuario Antonio Belart

Iluminación Maria Domènech

Espacio sonoro Jordi Collet “Sila”

Asesor de verso Gabriel Garbisu

Maestro de esgrima Jesús Esperanza

Lucha escénica Kike Inchausti

Diseño gráfico FEI Pedro Chamizo

Ayudante de dirección Paula Mariscal

Ayudantes de vestuario Eduardo de la Fuente  Carlota Ricard

Producción ejecutiva – B. Torres para FEI-FACTORIA ESCÈNICA INTERNACIONAL

Prensa María Díaz

Agradecimientos: Ferran Carvajal  Luis Crespo

Una coproducción de

Companía Nacional de Teatro Clásico

FEI – Factoria Escènica Internacional 

Con el apoyo de

Departamento- Instituto Catalán las empresas culturales ICEC

Ayuntamiendo de Barcelona – Instituto de Cultura de Barcelona ICUB